PEDRO VIVE EN EL NOMBRE DE JESÚS

¿Cómo podría una persona como yo ser discípulo de Jesús?

Pedro y Juan subieron al templo. Cuando el cojo que estaba sentado junto a la puerta los vio a punto de entrar, suplico.

«Señor, por favor, ayúdeme con un centavo».

Pedro y Juan no tenían dinero. En ese momento, Pedro se acordó de Jesús.

Cuando Jesús dijo: «Todos os escandalizaréis de mí esta noche». Pedro gritó: «Aunque muera contigo, no te negaré». Pero, cuando Jesús fue llevado para ser crucificado, negó tres veces que no lo conocía.

Luego, Jesús fue crucificado, murió en la cruz y resucitó. Pedro estaba tan contento que quería ir con Jesús, tomar sus manos y decirle algo. Sin embargo, no pudo hacerlo al recordar que lo negó tres veces.

“¿Cómo podría una persona como yo ser discípulo de Jesús? Yo no soy. Soy un pescador».

Pedro va a pescar

Pedro decidió que no era digno de convertirse en un discípulo de Jesús, ya que lo había negado tres veces. Por eso, les dijo a los otros discípulos: «Voy a pescar». Y los otros discípulos, también siguieron a Pedro.

En ese momento, los otros discípulos deberían haberle dicho: “Pedro, ¿qué estás diciendo?, Jesús fue crucificado en la cruz para morir por nuestro pecado y resucitó al tercer día, debemos ir y contarle a la gente acerca de su resurrección. ¿Qué estás hablando?, ¡No es así!, Juntos debemos testificar que Jesús ha resucitado». Sin embargo, como los otros discípulos también tenían el mismo corazón que Pedro, se fueron a pescar con él.

Jesús visita a Pedro

Esa noche, Pedro y los discípulos no pudieron pescar. Al amanecer, Jesús llegó a la orilla y preguntó: «¿Tenéis algo de comer?» Ellos respondieron que no, Jesús les dijo que echaran la red en el lado derecho del barco. Lo escucharon y pescaron tantos peces que no podían levantar la red. Entonces Pedro se dio cuenta de que aquel hombre que les hablaba era Jesús. Recordó cuando conoció a Jesús por primera vez hace tres años. Recordó las palabras que dijo: «Os haré pescadores de hombres». Saltó al mar, nadó y fue hacia Jesús.

Pedro ama a Jesús

Pedro fue hacia Jesús, había fuego hecho de carbones, agua y pan. Bebió el agua y comió el pan que preparó Jesús. Había venido al mar de Galilea a pescar, porque pensó que no era digno de convertirse en su discípulo. Pero, Jesús vino a buscarlo al mar, lo esperó, lo encontró nuevamente y le preguntó.

«Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que a estos?»

Las palabras que dijo Jesús, pasaron por los oídos de Pedro y llegaron a su corazón. Al escuchar estas palabras, pudo ver que tenía el corazón para amar a Jesús. Hasta entonces, Satanás había cubierto ese corazón de Pedro, con el pensamiento “Negué a Jesús tres veces”. Por lo tanto, Pedro se había convertido en una persona que no ama a Jesús, pero, Jesús reveló nuevamente el amor en el corazón de Pedro.

«¡Oh!, yo amo a Jesús. ¡Pero Satanás había cubierto ese corazón!»

Pedro se dio cuenta de que Jesús lo ama y que también el ama a Jesús. Entonces, que Pedro haya negado a Jesús tres veces no se convirtió en un problema.

“Sí, Señor; tú sabes que te amo.»

Jesús dijo a Pedro.

Apacienta mis corderos.

“Jesús, ¿confías tus corderos a una persona como yo? Ni siquiera sabía eso, por eso traté de ir a pescar en lugar de predicar el Evangelio.

A partir de ese momento, Jesús está siempre en el corazón de Pedro y se convirtió en su guía.

Vivir en el nombre de Jesús

Pedro recordó a Jesús, al encontrarse con el cojo sentado a lado de la puerta del templo, llamado La Hermosa.

“Yo, ya no soy Pedro, sino un pequeño Jesús. No puedo hacer nada por mí, pero ahora tengo a Jesús en mí. Él puede curar incluso a este cojo».

Ahora, Pedro es solo su cuerpo y por dentro está Jesús. Él sanó al cojo en el nombre de Jesús. Después de eso, curó al paralítico y salvó a Tabita de entre los muertos.

Así como en Pedro, Jesús también está dentro de nosotros. Si creemos que Jesús perdonó nuestros pecados con su sangre derramada en la cruz, nuestros corazones serán liberados del pecado. Por eso, Dios nos permite vivir en el nombre de Jesús. Nos manifiesta su poder, para que revelemos a Jesús al mundo entero, así como lo hizo Pedro.

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