Campamento 72: Creciendo juntos en la fe

Con mucha alegría vivimos el Campamento 72, un tiempo que Dios preparó para fortalecer nuestra fe, compartir como familia espiritual y crear recuerdos que quedarán grabados en nuestros corazones.

Todo comenzó con la llegada de los jóvenes, quienes fueron recibidos con entusiasmo y muchas ganas de disfrutar estos días especiales. Después participamos de un culto de bienvenida, donde pudimos poner este campamento en las manos de Dios y preparar nuestros corazones para recibir cada enseñanza.

Durante la jornada tuvimos un tiempo de deporte y juegos donde los jóvenes participaron en diferentes actividades. Por la noche, compartimos juntos viendo una película, disfrutando de un momento agradable antes de finalizar el día.

Al día siguiente todo los participantes realizamos la limpieza y preparación para el Culto Dominical, donde el Pastor  nos compartio la historia de Lot  nos recordó que, aunque él y su familia fueron salvos, no compartieron el mensaje de Dios con quienes los rodeaban. Este mensaje nos recordó la gran responsabilidad que tenemos como hijos de Dios de llevar el evangelio a nuestros vecinos, amigos y familiares. También nos animó a no desanimarnos ante las dificultades, sino a confiar en que Dios nos ayudará mientras seguimos anunciando su palabra, porque aún hay esperanza para muchas vidas.

Después del servicio continuamos disfrutando de actividades recreativas, entre ellas partidos de futbolito y otros deportes que llenaron el ambiente de alegría y entusiasmo.

Sin duda, uno de los momentos más especiales y esperados fue la fogata. Reunidos alrededor del fuego, disfrutamos de presentaciones, risas y un tiempo muy significativo junto a nuestra pastora, quien compartió palabras de ánimo para todos los jóvenes. Nos recordó que debemos vivir con alegría y confianza, diciéndonos: “Todos aquí, en lo que queremos hacer, Dios nos va a ayudar y siempre seremos los mejores.” Estas palabras quedaron grabadas en nuestros corazones como un recordatorio de que Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros.

La noche continuó compartiendo malvaviscos y hot dogs, pero también estuvo marcada por un momento muy especial y emotivo: la despedida de la misionera Estrella, quien regresaba a Corea tras dos años de servicio voluntario en Bolivia. Entre palabras de agradecimiento, una canción y muchos recuerdos compartidos, los jóvenes expresaron el cariño que llegaron a desarrollar por ella durante este tiempo.

En el último día del campamento tuvimos nuestra sesión final, donde varios jóvenes compartieron sus testimonios y experiencias sobre lo vivido durante estos días. Posteriormente, recibimos la palabra de Dios a través del Pastor Justo, quien nos explicó cómo entró el pecado al mundo y cómo Dios, desde el principio, preparó el camino de salvación para la humanidad. Nos enseñó acerca de la promesa hecha a Abraham sobre el Mesías que vendría a quitar el pecado del mundo y cómo la ley permitió al hombre reconocer su condición pecaminosa. Además, nos dejó una verdad que fortaleció nuestra fe: “Yo soy salvo no por lo que hice, sino por la gracia; porque por la fe en Jesucristo tenemos el pase directo al cielo.”

TESTIMONIOS

«Mi nombre es Lía y mi experiencia en el Campamento 72 fue muy agradable. Pudimos jugar, reír y compartir momentos muy especiales. Una de las enseñanzas que más llegó a mi corazón fue que debemos ser felices, y eso es algo que quiero poner en práctica cada día.»

«Mi nombre es José Manuel y mi experiencia en el Campamento 72 fue muy bonita. Compartí momentos especiales con los jóvenes y los siervos. Algo que llegó a mi corazón fue el mensaje de la Misionera, quien nos recordó que debemos ser felices y confiar en Dios, porque Él nos ayudará a ser mejores en todo lo que hagamos.»

«Mi nombre es Alene y me gustó mucho participar en el campamento. Disfruté las actividades que realizamos y, aunque normalmente no me gusta jugar fútbol, aprendí a desafiarme a mí misma. También me impactaron las palabras de la misionera cuando nos dijo que, en todo lo que deseemos hacer, Dios nos ayudará y siempre podremos dar lo mejor de nosotros. Con esa verdad en nuestro corazón podemos seguir avanzando.»

Al finalizar estos días, nuestros corazones quedaron llenos de gratitud por cada enseñanza y cada momento compartido. El Campamento 72 fue mucho más que una actividad; fue una oportunidad para acercarnos al Señor, fortalecer nuestra fe y recordar que Él sigue guiando cada paso de nuestras vidas.

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